Guayaquil, 16 de Junio 2006
"El Patacón" Urdesa, Monjas
"El Patacón" Urdesa, Monjas
Con un silencio pertinaz, llegaste,
con el gesto más simpe, y tu sonrisa
infantil, me derrumbaste.
El tablero me dió la vuelta
y tus piezas reemplazaron el vacío.
Mi capricho de nuevo despertó.
Eras tú y no puedo dejar de verte.
No puedo dejar de desearte, y solo
saciaré la sed del almibar puro.
Dulce esencia de tu ninez, de tu accionar,
y mi más grande empresa es tenerte siempre.
Con mi aínco más coloso, espero y
solo espero en mi inmesa solitud.
con el gesto más simpe, y tu sonrisa
infantil, me derrumbaste.
El tablero me dió la vuelta
y tus piezas reemplazaron el vacío.
Mi capricho de nuevo despertó.
Eras tú y no puedo dejar de verte.
No puedo dejar de desearte, y solo
saciaré la sed del almibar puro.
Dulce esencia de tu ninez, de tu accionar,
y mi más grande empresa es tenerte siempre.
Con mi aínco más coloso, espero y
solo espero en mi inmesa solitud.