meditabundo y distante.
Con tosco jadeo caminas,
recuerdas de tus carruceles;
claveles de ayer.
Vuelves a tu primer estado,
recogido a tu edad en
uterina pose de un comienzo.
Analizas en callado descanzo,
rindes cuentas, y te vas.
Cadencia cruel de acumulados
años que te despojaron de
tu incansable fuerza. Tosco avatar
de preocupaciones y de vida,
tu fin no es incierto: hay paz.
Leves respiros son tu portal.
te comunicas con suaves ronquidos
de miel y caricias añejas como tu piel.
Se va el patriarca, se va por fin
a descanzar altivo se va por fin.
Vaiven de duros años, sentidos
y labrados, pues lo que nos resta
es tu vivo recuerdo de dulces
palabras y fuertes enseñanzas.
Te vas patriarca, te vas sin mal.