Es conocido por todos la renuencia de la fanaticada de las Biblias en oponerse al aborto, al matrimonio de las personas del mismo sexo y sobre el entender que hace más de un siglo casi todos los países son laicos. Vamos a desenmascarar en esta entrada, la obscura agenda del lobbying [sic] beato. Esta conspiparanoia [sic] está muy gentilmente auspiciada por el bocio y la poliomielitis que absorbí después de leer innumerables blogs de Iglesias. Al seno beato tradicionalista retrógrado de la Iglesia le preocupa mucho la misma subsistencia de su grupo y de sus mitos de realismo mágico. Aquí podemos revisar un estudio emitido por la Vicaria Pastoral de México donde se denota la decreciente fe a la Iglesia. Rescatamos con especial atención el siguiente cuadro:
Vemos claramente que los «católicos comprometidos» son apenas un 8,39% de la población a la que los creyentes y la Iglesia consideran católicos. Se entiende, por lo tanto que los «católicos no comprometidos» son las personas que ya no profesan la fe pero que no han realizado su trámite de apostatar ante el órgano clerical pertinente. A manera de ejemplo ilustrativo sería la persona que nació en hogar católico, bautizado en la fe católica pero que después decidió buscar una nueva fe o ser agnóstico, ateo, libre pensador, entre otras. Esa persona sigue siendo un número para este estudio. Ese número es irreal ya que existirán muchos y que no son «católicos no comprometidos», sino personas que dejaron de creer en dogmas retrógrados y han optado por creer en cualquier otro amigo imaginario o han optado por creer en ser felices sin necesidad de místicos libros. La realidad es irreversible, solamente un 8,39% de las personas que en una instancia fueron bautizadas permanecen activos en sus ritos y fe de orden católica.
¿A qué se debe esta pérdida de fieles? Todos hemos escuchado que seguramente se debe a la batalla del bien y del mal. Al parecer Satán está ganando. ¿O será consecuencia de la inconsecuencia de la fe que profesan? Cualquiera que sea la razón de la pérdida de fieles, los «católicos comprometidos» o «beatos» están diseñando una estrategia para conservar el status quo y su régimen de terror psicológico. Es ampliamente conocido que la fe judeo-cristiana está basada en la culpa. Elemento primordial para lavar la mente de la gente incauta y que no ve más allá de sus narices. Es obvio: nosotros tenemos la culpa de haber sido creados por un Dios que a algún antepasado en común le encargó el cuidado de un jardín del cual podía comer y aprovechar todo, excepto un manzano. Que nuestro antepasado al comer la manzana nos regaló un pecado que años después fue sanado por el hijo de este Dios que fue enviado a la Tierra para ser muerto y traicionado por nosotros. Y que a pesar que esa fábula pasó hace más de 2000 años sigue siendo nuestra culpa. Y si no adoramos a un Zombie (muerto que al tercer día vuelve a caminar) estaremos más jodidos que antes.
Entiendo con creces que exista tanta deserción de las filas de los creyentes con tan singular historia. Es por eso que los católicos pro vida necesitan reproducirse a toda costa para asegurar más niños bautizados para aumentar a los «beatos» en las estadísticas. De ahí su vehemencia de «aborto cero» ya que tienen una taza de deserción del 91,61%. En el peor de los casos podrán engrosar las líneas de los «católicos no comprometidos». Es fácil: se les acaba la gente. El velo dogmático se cae. [Gracias Hume, por tan bella metafora].
Adicionalmente, en momentos de guerra es usual crear enemigos para fortalecer a las líneas propias. Es así que el nuevo enemigo es todo aquel que busque equiparar derechos civiles en pos del matrimonio igualitario. La Iglesia y sus creyentes, copiando la inventiva de la Alemania Nazi en contra de su enemigo judío, ha decidido poner en la línea de fuego a los gais, lesbianas, transexuales, bisexuales e intersexuales. No nos sorprende en lo más mínimo ese acercamiento de estrategia ya que la Iglesia fue un aliado estratégico de Hitler.
Vemos aquí la foto que celebra la firma del Concordato entre la Santa Sede y el Tercer Reich.
Aquí vemos a Hitler, como era muy usual, rezar espontáneamente.
Aquí vemos a Pio XII saliendo con honores de una reunión de alto cabildeo durante la Alemania Nazi.
Tan familiares y tan amigos que hoy usa la Iglesia la misma estrategia en contra de su nuevo enemigo imaginario: la comunidad a GLBTI. Que dos personas del mismo sexo puedan unirse y eventualmente adoptar o criar hijos como suyos resultará en un aún mayor descenso de sus creyentes. El ataque tradicional de la Iglesia en contra de las personas del mismo sexo, será el tiro por la culata de la fe, cuando civilmente los derechos de todos los ciudadanos sean equiparados. Lo que los beatos no entienden es que sus familias no se destruyen porque dos personas del mismo sexo se casan o crían un hijo. Se destruyen porque basan sus matrimonios en seres mitológicos y leyendas de realismo mágico, como sí las contiene la Biblia.
La supervivencia del grupo de la culpa está en juego y ha sido desenmascarada la obscura agenda del lobbying beato.
Las fuentes para esta entrada son:
Dos paquetes de galletas Oreo.
Una taza de té de manzanilla con miel de marca genérica.
Proyectarme en CM de blog de iglesia para poner mucha mierda con fotos.




