domingo, junio 28, 2009

El juego de Borges


Jorge Francisco Isidoro Luis Borges Acevedo, cuenta con una particular habilidad para desconcertar al lector. Él dice: "Es curiosa la suerte de un escritor. Al principio es barroco, vanidosamente barroco, y al fin de los años puede lograr, si son favorables los astros, no la sencillez que no es nada, sino la modesta y secreta complejidad."

El juego que Borges nos plantea, es un laberinto de pensamientos cuajados de la manera más armoniosa, de tal manera que el que sepa, ciertamente la referencia de Borges, pueda explorar cada oración hasta casi el infinito; y de igual modo el que no sepa de la exacta referencia pueda sentirse satisfecho/a del poema que acaba de leer. El contenido así tiene es capilaridad lírica, una cualidad casí inexplorada en los trabajos más actuales de los escritores que emulan la lírica del S. XIX y S. XX. Alistair Reid, al referirse a la oba de Borges, fue en exceso exacto al decir: "Borges resulta excesivamente analizable." La capacidad analítica abierta, que Borges nos brinda en sus textos, es una oportunidad que no podemos desperdiciar. Así les invito a incursionar en sus obra y les dejo con este estupendo ejemplo de su obra:


Ya no es mágico el mundo. Te han dejado.

Ya no compartirás la clara luna

ni los lentos jardines. Ya no hay una

luna que no sea espejo del pasado,

cristal de soledad, sol de agonías.

Adiós las mutuas manos y las sienes

que acercaba el amor. Hoy sólo tienes

la fiel memoria y los desiertos días.

Nadie pierde (repites vanamente)

sino lo que no tiene y no ha tenido

nunca, pero no basta ser valiente

para aprender el arte del olvido.

Un símbolo, una rosa, te desgarra

y te puede matar una guitarra.


Ya no seré feliz. Tal vez no importa.

Hay tantas otras cosas en el mundo;

un instante cualquiera es más profundo

y diverso que el mar. La vida es corta

y aunque las horas son tan largas, una

oscura maravilla nos acecha,

la muerte, ese otro mar, esa otra flecha

que nos libra del sol y de la luna

y del amor. La dicha que me diste

y me quitaste debe ser borrada;

lo que era todo tiene que ser nada.

Sólo me queda el goce de estar triste,

esa vana costumbre que me inclina

al Sur, a cierta puerta, a cierta esquina. 

jueves, junio 25, 2009

Viaje de Azar

No te quedes jugando solo en la noche que ruge,
su aliento quema, su abrazo de despecho empala.
Permití que enrumbes tu vuelo hacia el destino falso,
la miraje del desierto me contó el trayecto de tu avión de sueños.
Motores de besos falsos, y asientos de caricias engañosas,
azafatas de coraje puro, y utensillos de residuos míos.
Tu aeropuerto es de costumbres, y de visiones temerosas,
un radar es tu corazón en tinieblas rozagantes.
Materiales de aeronáutica que inventamos en un beso,
ahora son tu destino; detrás del alba me perdiste.

-No hay vuelta atrás- dijo tu corazón
(con un dolor acaramelado)
Y levantaste vuelo sin gasolina de reserva. Pregunto:
¿Cómo volaras tan lejos si yo era tu piloto?
¿Cómo lavaras tus sueños de personajes tan olvidados?
La indeferencia que encontraste no es mi respuesta final,
solo un paso ligero por la aduana del dolor.
Etiquetas y besos viejos los guardé en mi bolsillo,
queda aquella visa que espero que no caduque.
Un puerto por mi espera, pues mi viaje no es aéreo,
ese destino es solo tuyo, mi trayecto es por espejos de agua.
Agua que limpia y purga, agua de sal y de luna, agua que come,
agua que calla, agua que sana, agua que no es tuya.

Es mágico tu recorrido, y la estela de tu querer,
a pesar de lo esquivo que es el avatar de la causalidad.
Solo viste selvas blancas de manatíes adormilados,
bromelias inmoladas y escarbajos de un imperio.
Las piedras fatigadas besan la suela de tu andar
tal como lo predije un día entre un trago y el mar.
¿Es que no se que hacer conmigo? ¿Volar o navegar?
Creo que prefiero permanecer quieto a la espera de tu arrivo,
a un aeropuerto de verdad, y que bajes de tu equipaje azul
solo un beso para mi, y talvés un poco más de tu tersa piel.
Sin impuestos atravezar el fin, y dormir en tu pecho de sal
sabiendo que cada respiro es de morena azucar de mar.
Acertijos en un libro que es de hojas de sudor,
de monemas del ayer, de cuentos del presente
y de amores de mi futuro que me niego a explorar.

martes, junio 23, 2009

Amándote al Atardecer

Quiero amarte al atardecer,
cuando el día insiste en quedar
y la noche taima en nacer
y ver tu cuerpo desnudo,
dorado,
arder en el sol rojo del ocaso...
amarte sobre el césped.

Amarte
con los cabellos desparramados sobre las hojas
ver rumorear a las sombras innertes de la flor y bailar.
Tomarte.
Beberte,
como un astro rey perfumado
y germinar en tu pecho altivo
cual brote de rocío.

Quiero amarte en un fin de tarde
con nostalgia,al sonido de la gaita que canta sola
o de cualquier otra cosa que encienda tus ojos
el silencio que hierve y rompe, por la mitad
la agonía.

Descubrir en tu cuerpo
las sementerías de la pradera
y viajar en las sílabas roncas de tu boca
para la dimensión que anticipa al grito
y, calla en susurro,
el que habla, que se calienta
en un gemido bendito.
Quiero amarte al atardecer,
lamer tus piernas como agua de corriente
o, como sol que se pierde en la arena.

Naufragar en tu cuello,
como torrente de lluvia de verano
y descubrirte, ahí, en la selva
en el sol de la tarde que incendia,
toda nuestra loca y brotada pasión.

Fui hecho para ser amado
en el fin de la tarde,
al igual que tú,
ese fue nuestro mágico encuentro,
de sol y luna...sin alardes.