jueves, junio 25, 2009

Viaje de Azar

No te quedes jugando solo en la noche que ruge,
su aliento quema, su abrazo de despecho empala.
Permití que enrumbes tu vuelo hacia el destino falso,
la miraje del desierto me contó el trayecto de tu avión de sueños.
Motores de besos falsos, y asientos de caricias engañosas,
azafatas de coraje puro, y utensillos de residuos míos.
Tu aeropuerto es de costumbres, y de visiones temerosas,
un radar es tu corazón en tinieblas rozagantes.
Materiales de aeronáutica que inventamos en un beso,
ahora son tu destino; detrás del alba me perdiste.

-No hay vuelta atrás- dijo tu corazón
(con un dolor acaramelado)
Y levantaste vuelo sin gasolina de reserva. Pregunto:
¿Cómo volaras tan lejos si yo era tu piloto?
¿Cómo lavaras tus sueños de personajes tan olvidados?
La indeferencia que encontraste no es mi respuesta final,
solo un paso ligero por la aduana del dolor.
Etiquetas y besos viejos los guardé en mi bolsillo,
queda aquella visa que espero que no caduque.
Un puerto por mi espera, pues mi viaje no es aéreo,
ese destino es solo tuyo, mi trayecto es por espejos de agua.
Agua que limpia y purga, agua de sal y de luna, agua que come,
agua que calla, agua que sana, agua que no es tuya.

Es mágico tu recorrido, y la estela de tu querer,
a pesar de lo esquivo que es el avatar de la causalidad.
Solo viste selvas blancas de manatíes adormilados,
bromelias inmoladas y escarbajos de un imperio.
Las piedras fatigadas besan la suela de tu andar
tal como lo predije un día entre un trago y el mar.
¿Es que no se que hacer conmigo? ¿Volar o navegar?
Creo que prefiero permanecer quieto a la espera de tu arrivo,
a un aeropuerto de verdad, y que bajes de tu equipaje azul
solo un beso para mi, y talvés un poco más de tu tersa piel.
Sin impuestos atravezar el fin, y dormir en tu pecho de sal
sabiendo que cada respiro es de morena azucar de mar.
Acertijos en un libro que es de hojas de sudor,
de monemas del ayer, de cuentos del presente
y de amores de mi futuro que me niego a explorar.

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