lunes, julio 31, 2006

Tu mundo

Con glosa aturdida, y con recuerdos pendientes, he decidido, crear solo con la mente, otra ilusión de tí. Esta me acompana y me susurra al oído, de esas cosas que solo tú me sabes decir. Esta me levanta, todos los días a diferentes horas, para jugar con tu delicado sabor, y me acuesta de noche cuando el juego para tí, ha terminado. He creado de nuevo, otro ser imaginario, he creado de nuevo una imagen de tí.
Quiero seguir creando, pero la distancia a deshora es un enemigo fatal. El saber de tu querer es un aliento certero, y es seguro el carino que de mi expreso. Somos el resultado de todo lo que hemos sufrido, y juntos hemos descubierto un mundo ajeno. Un mundo al que nadie más tiene el derecho de entrar, un mundo del que todos desconocen, un mundo solamente nuestro.
Ese mundo no se agota ni se corrompe, ese mundo subsistió por su cuenta cuando los dos lo dimos por vencido, ese mundo creció y nos encápsulo en su faz, y somos los creadores de ese motor infinito.
Tu creaste mil ríos con mi nombre, y yo confeccione atardeceres con tu perfíl. Yo vestí la noche con tus besos y tu dibujaste el día con un suspiro que olvidé. Nos dimos un mundo hecho a nuestra medida, nos dimos de nuevo una segunda oportunidad.

domingo, julio 30, 2006

Sinfonía en Holanda




Un dicho de costumbre muy holandesa, es, en versión traducida:
"No hay nada más peligroso que un Italiano en bicicleta."

Este es un fragmento de mi diario de viaje:

Hoy aprendí la danza italiana. Es un paso singular a tres tiempos. Mi hermano parece dominarlo de manera muy soberbia.
PASO1: El manejo de la cadera, es un enviciante movimiento de derecha a izquierda, mientras a compás la pierna derecha o izquierda se mueve sin aparente rumbo fijo.
PASO2: El avatar del cuerpo es solo superado por el estruendo de muecas producida por la danza.
PASO3: Consiste en detenerse por completo y comenzar a bailar de nuevo.
La danza italiana es muy común en Holanda. Con ella, he recorrido varios lugares del centro de la ciudad. La danza italiana es la manera más fácil de ser reconocido como extranjero en Holanda. Es único el espectáculo brindado; y por eso es única la manera en que mi hermano monta su bicicleta por las calles de Utrecht.
Pero la sinfonía no termina ahí. Mi papá también ejecutó una magistral pieza musical, claro...a su manera.
Esta vez, la danza no fue italiana, mi papá ya ha dominado por completo esta tara, que traen los genes(gracias a Dios yo también), pero su danza no se queda atrás.
Al venir, sus hijos de visita a Utrecht, decidió pedir prestadas varias bicicletas, para que tengamos opción de encontrar una, que se nos acomode al cuerpo y a la manera de montar.
El montar en bicicleta me es normal, en casa monto mi bicicleta frecuentemente, pero mi hermano no.
Mi papá por ceder su bicicleta por esta vez a mi hermano, cogió una bicicleta de las prestadas. Todos bien armados y montados, chequeando presión de aire en los neumáticos y saliendo al ajetreado transito de bicicletas holandés.
En la primera esquina vimos el poder musical de la bicicleta que tomo papá. A parte de que suena espantosamente...cuando frena; suena más...y NO frena. El estruendo fue colosal. PUM. Y es verdad: un "carajo" bien dicho vale más que mil palabras.
-Carajo...bicicleta de mierda-dijo proturberantemente-
La bicicleta era pues de la profesora de piano, que al saber de nuestra llegada prestó una de sus dos bicicletas que tiene. De ahí que la danza interpretada por papá sea, con más razón, la danza de la muerte.

Telos explícito de existir

En un afán interminable, de dejar entretener a mi mente con cuanto pasaje se le ocurre desviar, he decidido, respetar mi opción natural, y escribir todo cuanto me venga en gana; de aquellas locuras que no pueden llevar mas que mis recuerdos y ciertas creaciones que perfilan por mi psiquis. Estas no pueden tener otro nombre sino, el de: Postales de la mente. Porque no son más que eso. Son daguerrotipos mentales que me recuerdan eventos, y que me relatan cada vez la misma brillante historia.
Con el comienzo de este blog, me he compremetido en abrir mi mente, sí, esa marana de tormentos, y tribulaciones. Y en cuanto a mi respecta, solo me concierne a mi, y a todos ustedes; aquellos que desperdician su tiempo leyendo la incansable verborrea incandescente que tengo para expresar el mas simple deseo.
Esta no es una justificación, sin embargo, tomenla como se deba, y sepan leer entre líneas, porque nada se dice sin que tras monemas se oculte una verdad mas escalofriante. Talvez la justificación válida, sea la lejanía del haber querido, es decir, este primer postal, que me indulgo en compartir con ustedes es obra desde el bello Utrecht, ciudad mágica y avasallante, que por un mes ha abierto sus calles y canales a la mente, sí, a mi loca mente.