domingo, octubre 18, 2009

Un perdón más...

Me envolví en un adios prematuro,
en tu última sonrisa y mi primera lágrima.
En un querer desganado, desnutrido y agotado
del desconocido nuevo mundo que te hizo temblar.

En breve querer extraje de ti, sonetos de mil amores,
brebajes y elíxires de virgen piel, zumo de dulces besos,
almibar de curiosidad. Eres cándido como lo fui alguna vez.
La mente no terminará de pasear en el laberinto que fuiste.

Algún día -y sin querer- sabrás que lo nuestro fue solo enseñar,
fue solo experimentar de como el tiempo pasajero en su hálito de
ayer quizo recordarse, hoy, como un mico espacial, de sabor fuerte
de sentir maduro, y de incomprensión. Yo fallé -y bien lo sé-

Este es mi perdón, donde se pasean añejos besos de tu rosado almizcle
que sin contemplación del tiempo se han desvanecido como el atardecer
de Quito. A pesar de eso, pienso solo que algún día te acerques y podamos
una vez más hablar entre risas, y una película mirar.