Olvide de mí: lo más íntimo. Extravié de tí: lo más puro. Quedé sin ti y sin mí; por igual derrocado del trono mundano que nos rodea. Ya no soy ese paladín que conociste, solo una existencia más, buscando perderse entre libros y escritos.
Es que me cuesta encontrarte aquí. Y en cada paso de página, el leve viento que levanta tu nombre me trae de vuelta a tí. Ya no quiero leer, duele entender, mata saber y de ti no puedo tener. Y así anochecí en el crepúsculo de tu querer; lejano.
Confeccioné de nuevo una sombra de tu perfil y ella me lee. Hace por mí, lo que ya no puedo pensar en vivir. Explora, corre, vuela, nada y juega con la memoria tan vacía que quedó después de tí.
Ocupación febril. Triste agonía.
Hoy amanecí más ayer que hoy. Desperté en tu recuerdo. Sí, aquel de siempre. Solo por hoy no existiré.