jueves, septiembre 11, 2008

Amanecí más ayer que hoy


Olvide de mí: lo más íntimo. Extravié de tí: lo más puro. Quedé sin ti y sin mí; por igual derrocado del trono mundano que nos rodea. Ya no soy ese paladín que conociste, solo una existencia más, buscando perderse entre libros y escritos.

Es que me cuesta encontrarte aquí. Y en cada paso de página, el leve viento que levanta tu nombre me trae de vuelta a tí. Ya no quiero leer, duele entender, mata saber y de ti  no puedo tener. Y así anochecí en el crepúsculo de tu querer; lejano.

Confeccioné de nuevo una sombra de tu perfil y ella me lee. Hace por mí, lo que ya no puedo pensar en vivir. Explora, corre, vuela, nada y juega con la memoria tan vacía que quedó después de tí.

Ocupación febril. Triste agonía.

Hoy amanecí más ayer que hoy. Desperté en tu recuerdo. Sí, aquel de siempre. Solo por hoy no existiré.


miércoles, septiembre 10, 2008

Soy nadaísta

Acabo de caer en cuenta: a dos años de "la pérdida" me he vuelto un nadaísta. En confesión interna he podido sentir justo eso: nada. El despertar me hace querer nada. Trabajar, sentir, correr, conducir, leer, comer, todo es lo mismo...nada. 
Es el nada por ahora lo que me deja percibir la nada. Y con la nada soy feliz, porque después de haberlo tenido todo, me conformo con la nada. El crear me deja en nada. El destruir refuerza mi nada. Y de ti? Ja...ya no se nada. Solo gracias a tí me quede en la nada. Varado, confundido, perdido, con embustes y raros contemplamientos, conmigo mismo, totalmente solo viviendo en la nada.
Y es que, la nada ha sabido exprimir de mi todo eso de lo que ya me olvide. He cambiado, y crecido, he vivido y todo queda en nada. No se si debo agradecer o quedar en silencio. De mi proceder ya no doy cuenta, a la final me importa nada. Pero quisiera escuchar de tu boca solo una palabra: "Gracias".
Y poderte responder en ese segundo infinito, solamente: "de nada".