miércoles, septiembre 10, 2008

Soy nadaísta

Acabo de caer en cuenta: a dos años de "la pérdida" me he vuelto un nadaísta. En confesión interna he podido sentir justo eso: nada. El despertar me hace querer nada. Trabajar, sentir, correr, conducir, leer, comer, todo es lo mismo...nada. 
Es el nada por ahora lo que me deja percibir la nada. Y con la nada soy feliz, porque después de haberlo tenido todo, me conformo con la nada. El crear me deja en nada. El destruir refuerza mi nada. Y de ti? Ja...ya no se nada. Solo gracias a tí me quede en la nada. Varado, confundido, perdido, con embustes y raros contemplamientos, conmigo mismo, totalmente solo viviendo en la nada.
Y es que, la nada ha sabido exprimir de mi todo eso de lo que ya me olvide. He cambiado, y crecido, he vivido y todo queda en nada. No se si debo agradecer o quedar en silencio. De mi proceder ya no doy cuenta, a la final me importa nada. Pero quisiera escuchar de tu boca solo una palabra: "Gracias".
Y poderte responder en ese segundo infinito, solamente: "de nada".

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