Te vas una y mil veces amor,
y en mi alma dejas gran vacío,
solo roto por las gotas del rocío
y la esperanza de volverte a ver.
Te vas solo hoy por un momento,
como un siglo o igual como un lamento,
pausado y hambriento, miro el reloj incierto,
son las doce, vas saliendo y yo te espero.
¡Infinito anhelo verte y solo un haz de tiempo,
vienes a mi travieso y juguetón riendo,
con tus atributos juegas con la cola del tiempo,
y solo das un beso embelesante y hasta luego!
Me dejas tu aroma soberano y el sabor incrustado,
como las semillas fecundas en la olorosa tierra,
y éstas echan flores primorosas y deseosas,
de hálito de trópico y frescura de fugaz viento.
Y es que quiero atrapar un segundo cálido,
quiero saber sentirte un poco más que el rocío,
y cuajar el pacto con la luna, deleitándome sereno,
sabiendo que aún de lejos, tu amor no me es ajeno.
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