No encontré procedimiento humano alguno,
ni receta mágica, que ayude en este trago amargo.
El alejarme es la sola via que tengo, y duele tanto pensar.
El querer desvanecerá, y quedaré en deriva, talvés con un poco de paz.
Añorar ya no sirve ya, solo enfrentar, curar y salir a caminar;
el adios repentino solo hizo a las flores brotar, a la yerba jugar con lazos de viento entre sus ramas.
El porqué ya lo sé, sin embargo no lo quiero aceptar.
El leve roze de una caricia queda envuelta en el telón que acaba de cerrar.
Con tiempo aprendí a retener, y mis brazos niegan soltar,
aquel dulce almibar de fragante saeta, que supo surcar en mi.
Erastes y Eromenos fungieron su labor, ahora como el querer griego,
obligan a admirar desde lejos, controlar los impulsos, dejar caer.
Como lograr perderte, por segunda vez;
como lograr desvanecerme, cuando volvi a vivir.
Injección letal de vida, que sucio juego que es sentir.
Que obscura intención hay planeada en mi sin ti?
Una vez más el reto sigue en pie: querer y no poder,
como cuidaré de ti, si estas lejos de mi?
Solo el tiempo marcará como el agua a la piedra,
un camino para mi, en el que yo distante sepa, que tu eres feliz...
No hay comentarios:
Publicar un comentario