martes, febrero 01, 2011

Bienvenido

Hoy escribí desde el ayer con dolores vastos
y cansancio ajeno. Ya no puedo como antes:
explayarme en palabras, platicar con los verbos,
ensayar en la memoria, todo aquello que me es propio.

Soy más lento que algún día. Soy más polvo que concreto.
Sigo siendo un despojo. Pero hace seis meses, soy esta puerta
y te invito a entrar.

Descúbreme.

Estos son recuerdos de un paraíso que no conozco, de mi manera
tan sutil de saber lo que no ví. De topar lo impalpable, de oler
lo inodoro.

Ya no invito a mi mente a jugar con lo que siento. Soy todo lo que
el resto espera. No tengo más juegos, no tengo nada más.

Escucho de nuevo la cadena quebrar el silencio con su chasquido,
la madera crujir con cada empujón, y los tarugos ceder con mi pasar.

Es hora que pases tú.

Más allá del jardín te espero,
trae contigo solo un beso.

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