viernes, septiembre 16, 2016

Los Ungidos de Palacio



Me fascina tratar de entender la mente de los idealistas de la Revolución Ciudadana. Es un pasatiempo culposo el intentar asimilarlos.

Ellos se creen los ungidos, y las voces autorizadas para decir al mundo que hacer. Sí, ellos, rectores del mundo, así se ven y así se tratan.

Nos es inusual que en Presidencia se reúnan en largas jornadas, una serie de asesores, llamados a debatir y planear temas trascendentales.

Así de trascendentales como el texto que preparan en el que le dirán al mundo, qué hacer después del colapso del capitalismo. Los ungidos.

Y claro que están ocupadísimos pensando en cómo todos debemos vivir el buen vivir que nos vienen inventando. Copada la agenda papá, uf.

Largas discusiones de cómo el mundo le preguntará a esta triste nación óleo dependiente, sobre el rumbo que el planeta tomará. Ellos los ungidos.

Pues están convencidos que el mundo fijará sus ojos en nosotros y dirán: ahí está, qué país tan soberano y próspero, Ecuador es la solución.

Por ejemplo: no les gusta el nombre del "Ministerio de la Producción". El término "producción" es muy burgués, muy Revolución Industrial.

Al fin y al cabo esa es la Revolución incorrecta. Así que han estado discutiendo a chaveta floja sobre posibles cambios de nombre.

Un nombre más orgánico, ciudadano, revolucionario, participativo, cosmogónico, biopolítico, trascendental. En eso se van mis impuestos.

La tarea la tienen compleja. Qué difícil ser ungido: tener que decidir eso y decirle al mundo, al mismo tiempo que hacer cuando todo acabe.

Que tarea tan honrada es el tragarse mis impuestos a borbotones, siendo "Los Ungidos de Palacio" e inventando un mundo que nadie les pidió.

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