domingo, enero 18, 2009

A Beckett

Esperando a Godot, o en su título original: En attendant Godot muestra el poder de la dramaturgia absurda. La "tragicomedia en 2 actos", como también es conocida, se define sola. Didi y Gogo, esperan el evento incierto de la llegada de Godot. Esperan a una circunstancia en la cual su vida ha girado por un largo tiempo ya, se presume de la lectura. La monotonía de la situación es plasmada con caracter único. No hay salida alguna.
Al final de de su segudo acto se compóne una elipsis única:

(Cada uno coge una punta de la cuerda y tiran. La cuerda se rompe. Están a punto de caer.)

VLADIMIR: No sirve para nada.

(Silencio.

ESTRAGON: ¿Dices que mañana hay que volver?

VLADIMIR: Sí.

ESTRAGON: Pues nos traeremos una buena cuerda.

VLADIMIR: Eso es.

(Silencio.)

ESTRAGON: Didi.

VLADIMIR: Sí.

ESTRAGON: No puedo seguir así.

VLADIMIR: Eso es un decir.

ESTRAGON: ¿Y si nos separásemos? Quizá sería lo mejor.

VLADIMIR: Nos ahorcaremos mañana. (Pausa) A menos que venga Godot.

ESTRAGON: ¿Y si viene?

VLADIMIR: Nos habremos salvado.

(Vladimir se quita el sombrero -el de Lucky-, mira el interior, pasa la mano por dentro, se lo sacude, se lo cala.)

ESTRAGON: ¿Qué? ¿No vamos?

VLADIMIR: Súbete los pantalones.

ESTRAGON: ¿Cómo?

VLADIMIR: Súbete los pantalones.

ESTRAGON: ¿Que me quite los pantalones?

VLADIMIR: Súbete los pantalones.

ESTRAGON: Ah, sí, es cierto.

(Se sube los pantalones. Silencio.)

VLADIMIR: ¿Qué? ¿Nos vamos?

ESTRAGON: Vamos.

(No se mueven.)

La infranqueable habilidad de Beckett es una confesión interna a todos nosotros, debemos esperar a Godot, aun así no venga. El mensaje aunque incierto deja abierta la puerta de la miseria humana: la esperanza.

El simbolismo con el que se enfrenta el lector o el auditorio, es apabullante. Recordemos que tenemos en escena: 1) un camino del que no sabemos ni de donde viene ni a donde se dirige (el ser humano y su libre albedrío), 2) un anochecer (referente clásico de la penumbra) y, 3) un árbol (llamado hacia la condena católica, del árbol la serpiente tentó a Eva, por ella el hombre pecó, de modo parecido de un árbol, Judas cruzo soga y colgó su existencia por el cuello. Al mismo tiempo el árbol una vez tratado, trae redención con el madero sagrado de crucifición. Sea cual fuere, la muerte principia y termina en el árbol).

A pesar de la fuerza del simbolismo, del uso tan atinado hacia el suicidio de Vladimir y Estragón, la miseria de su existencia esta confinada a seguir existiendo. Ni siquiera el instrumento de su telos, funciona. Vladimir dirá: "No sirve para nada", la cuerda no da función alguna. Estragón dira: "No puedo seguir así".

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