Con agudas y graves palabras que dolían tragar.
Esdrújulas quizas, pude tomar pero los sonetos
hoy martillan la sien del ingenuo que repite
en cada verso triste del mañana: perdidosintí.
Caminé, en letargo por tu omnipresencia,
trucos viles de la modernidad -pensé-.
En la ducha no habrá jabón alguno que despoje
tanta gana de poder ver, o de poderte sentir.
En cada paso de empezar a anhelarte en este día
tengo miedo que des vuelta, abrupto, y sin más
o con menos regreses y no te des vuelta suavemente.
Perdidosintí.
La vestimenta, juraría sonreía cuando pensaba ella
que ese día sería cercano. Hoy no me sonríe mi pantalón,
puedo escuchar el rugir de la camisa, y el refunfuñar de mi reloj.
Perdidosintí.
Es que ya no quiero vivir así perdidosintí.
Ya me cansé de inventarte mil veces en mi palma de la mano,
ya no quiero más jugar con tu sombra que nunca vi salir.
Date la oportunidad de desperdertedemí. Y cura mi dolencia:
de perdidosintí
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