lunes, julio 20, 2009

Arrullo del Querer

Desde de lejos yo lo ví,
un cantar de amores infinitos
de suspiros al viento y miradas
atentas, furtivas, coquetas.
El leve roze de un vayven
encarreterado y poco asfalto
brota de los amantes
el más terso cántico.

Notas agudas y bravíos compases
son las canciones de esta balada.
Sonados amores que ocultos
en la niebla de los tabúes
son escuchados por estos
testigos que esperan cantar otro día.

El poeta cantó solo. Y al voltear de su pluma
descubrió que su tinta corrió sin mesura.
Esta voló, sonrió, y se extravió de nuevo
en un breve remolino de bocetos que dejó el ayer.
La canción siguió sola navegando en un pesado aire
de hambres extenuadas y caricias novedosas.
El letargo de la ausencia cobró de nuevo
a una nueva víctima: El Sol.

El impredecible sentido del fino hablar,
destruye con cada sustantivo el coro de pasiones
que compuse en tu honor. Simples alelíes
brotaban de mi ser; marchitos quedan y abono serán.
Porque en mi tez prenderá de nuevo como yerba fatal
otro cántico de enamorar. Otra canción por escribir
y otro autor que asesinar.

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